Nuestro edificio estaba destinado a personas mayores. Como tal, no debía admitir cambios de nivel. Al ser una parcela generosa, todos los espacios accesibles a los mayores podían estar en una sola planta. Un único plano en una parcela llena de grandes rocas emergentes. Como no queremos segarlas, el plano debería estar sobre ellas, sobre la más alta. Pero esta solución nos creaba grandes espacios libres, de hasta 3 metros de altura, bajo este plano. ¿Qué hacer bajo la construcción? ¿Colocarle faldas y crear una barrera visual? Nos negamos. Sin duda necesitábamos volar. Volar y que el terreno pasase libre bajo nuestra construcción. Volar para que nuestro edificio se posara sobre la naturaleza intacta.